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Noche oscura

Joaquín Méndez "El Flaco" se fue de Veracruz a Estados Unidos a los 23 años. Después se convirtió en "El Monstruo" líder de una de las más grandes redes de prostitución en Norteamérica que utilizaba mujeres del estado, llevadas bajo engaños desde Martínez de la Torre, Colipa, Huayacocotla, Altotonga, Landero y Coss, Tlapacoyan. Su suerte se volteó: sus últimos días los pasará encerrado en una cárcel americana

ROSALÍA SÁNCHEZ

 

"Tienes que atender 25 clientes en un día", fue la orden que soltó como latigazo Joaquín Méndez Hernández, alías "El Flaco", a una de las muchas mujeres con las que traficó por cerca de nueve años en los estados de Georgia, Florida, Carolina del Norte y del Sur en Estados Unidos.

 

El veracruzano, quien un día dejó la comunidad de Las Vigas de Ramírez, en busca de un futuro mejor en Norteamérica, se convirtió en "un monstruo" despiadado que lideraba una de las más grandes redes de explotación sexual en el sureste de Estados Unidos.

 

Luego de su sonada detención en Savannah, Georgia con el operativo "Noche Oscura" implementado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés); sus vecinos, también veracruzanos, revelaron conversaciones con "El Flaco" donde les confesó que varias de las jóvenes prostituidas provenían de diversos municipios de Veracruz.

 

"Él decía que muchas de las chavas ya estaban en Estados Unidos y les gustaba ganarse el dinero fácil, pero a otras las traía de Veracruz, las pasaba por Reynosa y les decía que venían a trabajar en la limpieza", refiere Antonio, uno de los vecinos que accede a hablar vía Skype, luego de conocer la noticia sobre la detención de El Flaco.

 

La mayoría de las veracruzanas que caían en esas redes de prostitución eran chavas de pueblo, humildes.

 

"Las traía de Colipa, Altotonga, Landero y Coss, Huayacocotla, Tlapacoyan, la zona montañosa y pobre de Veracruz. Recuerdo a una joven de Tlapacoyan, de una parte muy pobre, a mí se me hacía raro, era una chica güerita, de ojo azul que le decían Francis. A esa niña ellos se la trajeron y aquí la prostituyeron...cuando la vi, jamás pensé que se dedicaba a eso".

 

Luego supe que se zafó de ellos, y se puso a trabajar de mesera en los restaurantes. Se fue de aquí, señala Antonio con más de 15 años de vivir en Savannah, Georgia donde asegura el 80 por ciento de los inmigrantes son veracruzanos.

 

Hasta este momento, no se había revelado el estado en el que nació Joaquín Méndez, quien también se negó a decirlo al momento de su detención.

 

ESCLAVIZADAS

 

Las jóvenes eran llevadas mediante engaños a Norteamérica. Te pasamos la frontera gratis y allá nos pagas. Está garantizada la chamba. Lo único que tienes que hacer es limpiar cuartos de hoteles. Al llegar a Estados Unidos, tenían el trabajo, pero no el que esperaban.

 

Las jovencitas atendían de 25 a 30 clientes diariamente. Quince minutos por 30 dólares. Una y otra vez.

 

Como en la Cándida Eréndira de Gabriel García Márquez, los hombres hacían largas filas mientras esperaban su turno.

 

Otras más, atendían en un cuarto sobre un delgado colchón de espuma puesto en una base de madera y un espejo al lado. Así encontraron a una de las 11 víctimas que rescataron en la "Noche Oscura" del 17 de enero pasado.

 

En la acusación, una de las jóvenes prostituidas, localizada en el Condado de Collier en Georgia, indicó que dio servicios de prostitución a 163 clientes en la semana en que fue trasladada a una vivienda de la zona.

 

Al ser "usadas" después de siete días, sus traficantes pedían las siguientes esclavas por fotos. Era toda una red muy bien establecida que trabajaba de manera organizada.

 

Las rotaban en diferentes estados del sur de Estados Unidos, como señala la acusación de tráfico sexual en Savannah, Georgia en contra de 13 criminales, entre ellos, "El Flaco".

 

TRAFICANTE DE MUJERES

 

Joaquín no venía por ellas al estado, su estatus fue siempre de ilegal en E.U, pero mandaba a enganchar mujeres de la zona con sus otros contactos en Veracruz.

 

"A muchas jóvenes y mujeres de las zonas pobres les decían que las ayudarían a cruzar la frontera y acá les pagarían. Las engañaban con el cuento de que les iban a conseguir trabajo en la limpieza de hoteles. Jamás me imaginé que les decían ahora te chingas o cómo me vas a pagar, ya que las chavas debían cuatro mil dólares por la pasada, después empezaban a ganar. Ellas se quedaban con 10 dólares y él con 20", relatan.

 

Joaquín no escondía su oficio, hasta alardeaba de él, al menos con sus paisanos con los que a veces convivía.

 

-¿Qué? ¿Cómo ves a ésta?

 

"El Flaco" siempre andaba con dos mujeres, diferentes cada semana y con su celular que no paraba de sonar.

 

Antonio y Juan veían a las mujeres con él o atendiendo clientes. Salían para comer y luego a trabajar, lo mismo pasaba la semana siguiente, venían a dejar a otra y ellas iban para otro lado.

 

"No tenían contacto con la forma de vida de E.U. Las llevaban a comprar ropa pero no las dejaban solas. Era como estar en cautiverio", dice.

 

Joaquín se volvió cínico y dueño de esas mujeres. Qué, siempre qué, vas a querer, preguntaba a sus vecinos. En una ocasión, uno de sus connacionales le preguntó:

 

-¿Y sí quieren?, refiriéndose a las mujeres que lo acompañaban.

 

-Tienen que querer, si no les parto la madre, para eso están.

 

El Flaco, su mujer Luisa Capilla Lancho conocida como Marisol, de Tlaxcala y otros socios, reclutaban jóvenes, en su mayoría mexicanas y nicaragüenses, para prostituirlas.

 

"Nunca había visto nada igual. No es frecuente ver a un monstruo en persona", dijo asombrado Brock Nicholson, uno de los agentes de Inmigración y Control de Aduanas que participó en la operación "Dark Night".

 

LA MUTACIÓN

 

"El Flaco", nació en la comunidad de Plan de Arroyos municipio de Atzalan, ubicado en el centro del estado de Veracruz, México.

 

Por años vivió ahí, luego toda su familia se trasladó al municipio de Las Vigas de Ramírez. Se casó y tuvo dos hijos.

 

Las escasas alternativas económicas del pueblo, sostenido en su mayoría por la actividad ganadera, no le dieron otra opción que abandonarlo para buscar un mejor futuro.

 

Con dos mudas de ropa y sus ahorros en las manos de un coyote se fue como ilegal a Estados Unidos a probar suerte. El 2004 ya estaba del otro lado en Savannah, Georgia.

 

Su llegada fue la misma que la de cualquier ilegal en Estados Unidos. Sólo era dueño de lo que llevaba puesto y de la urgencia de juntar dinero para terminar de pagar al coyote y mandar algo a la familia.

 

El primer trabajo fue como picador de verduras en un restaurante, donde a veces hasta se anotaba para lavar platos para juntar más dinero.

 

EL MONSTRUO

 

Joaquín se fue desfigurando. Aquél hombre joven que se fue de Las Vigas a Estados Unidos para darle un mejor futuro a su mujer y a sus hijos, se tornó en un ser despiadado, cínico, cruel.

 

Pronto olvidó la razón para dejar a su familia. Fue dejando de mandar dinero a su esposa. A veces, cuando quería enviaba sólo 100 dólares.

 

En Estados Unidos conoció a otra mujer, Marisol, originaria de Tlaxcala con la que trabajaba.

 

"Los vecinos creemos que Marisol lo introdujo en ese tipo de negocios. He leído muchos reportajes de San Juana Martínez y Lydia Cacho donde dicen que ese es el estado número uno de prostitución. La mayoría de prostitutas de Nueva York vienen de Tlaxcala", refiere Juan otro de los vecinos de "El Flaco".

 

Una vez que Joaquín probó el negocio y las jugosas ganancias no buscó otro trabajo.

 

Su hermana, también radicada en Estados Unidos, no quiere hablar de él. Está enojada, dolida.

 

"Se lo dijimos muchas veces. Búscate un trabajo decente y deja eso, te va a ir mal", lo reprendía. Él nunca oyó.

 

Las versiones de los vecinos señalan que El Flaco llegaba a ganar entre 3 mil 500 a 4 mil 500 dólares semanales, 42 mil a 54 mil pesos mexicanos. "Eso es mucho dinero, pero mucho, por eso no dejaba el negocio", interviene Antonio.

 

EL OPERATIVO

 

Los agentes de ICE el 17 de enero están listos para la misión que dará fin a seis meses de investigaciones. En la oficina del centro de Savannah una sala de conferencias se ha convertido en el centro de operaciones.

 

A las 5.30 los agentes se reúnen en el estacionamiento. La reunión es rápida. Se afinan los detalles. Los agentes suben a sus vehículos. Su destino está a unas cuadras. Los agentes creen que en el interior de la casa a la que apuntan está el cabecilla de la operación de presunto tráfico, Joaquín Méndez Hernández, "El Flaco".

 

Las órdenes están listas para entrar a varios departamentos. Todos los agentes deben entrar a la misma hora, un minuto de diferencia podría arruinar todo.

 

EL NEGOCIO

 

"El Flaco" vivía en un complejo de departamentos en la ciudad de Savannah, Georgia con Marisol.

 

De acuerdo a sus vecinos, "El Flaco" era una persona conocida que siempre andaba con dos mujeres y un celular en el que no paraban las llamadas.

 

"Ya sabíamos que el Flaco traía muchachas y se dedicaba a llevarlas a departamentos, casas rodantes y hasta a fiestas. Cerca viven como 12 trabajadores de un restaurante que se conoce como el Texas Rodhouse, esos eran sus principales clientes...era un negociazo el que tenía en esta área de Georgia", interviene Antonio.

 

"Cada semana traía mujeres diferentes. La gente de acá sabía a qué se dedicaba, era famoso. No tenía un lugar fijo de trabajo pero a las dos de la tarde empezaba a trabajar. Lo veían salir de su casa recién bañado y los que vivían más cerca de él dicen que a veces no paraba hasta las cuatro de la mañana", señalan.

 

Para el departamento de Inmigración y Control de Aduanas -Immigration and Customs Enforcement- (ICE), el Flaco inició el 2008 con el negocio de tráfico de mujeres y prostitución, pero de acuerdo a sus vecinos esto empezó el 2005.

 

MEXICANAS OBLIGADAS

 

Antonio platicó con dos de las mujeres que trabajaban con el Flaco. Ambas eran prostitutas.

 

Una de ellas, una salvadoreña, le dijo que ella se dedicaba a eso, pero que su esposo en su país, no lo sabía. "Así me gano el dinero y ayudo a mi familia", me dijo

 

-¿Con las dos chicas que hablaste no estaban obligadas?

 

-No, ninguna. Las que creo eran obligadas eran las mexicanas porque el día que lo agarraron a todos, encontraron a chicas ocultas en una casa rodante, en un pueblo vecino. En esas casas había cuartos y tú llegabas, agarrabas tu boletito y te asignaban el cuarto. Ya no andaban de casa en casa. Era en el pueblo donde pensaba que nunca lo iban a descubrir, Garden City como a 30 minutos de Savannah.

 

-¿Tú fuiste alguna vez?

 

-Sí, una vez...pero no me atreví, responde tímidamente.

 

A Antonio también le ofrecieron una chica. Le querían hacer "pasar un buen rato" para que olvidara a una ex. Así se concertó la cita. Le pidieron una chica y el mismísimo Flaco le llevó una mujer a su casa.

 

"Cuando ya estábamos a solas, como en las películas gringas, le dije a la chica que no quería sexo, sólo platicar y hacerle unas preguntas. Ella se desconcertó, pero me contestó todo. Ella era la salvadoreña".

 

Antonio así conoció al famoso Flaco. Hoy está horrorizado por la crueldad de su paisano.

 

NOCHE OSCURA

 

A las 6: 00 a.m los agentes golpearon la puerta del departamento donde estaba, la derribaron y empezaron a detener a los que estaban ahí.

 

Ese 17 de enero fue la noche más oscura de Joaquín Méndez. Estaba en casa de un amigo con su esposa Marisol, viendo un partido de fútbol y tomando cervezas. La fiesta se alargó y se quedaron hasta el amanecer.

 

La primera en salir esposada fue ella, luego un sujeto más que vestía bermudas. Al final, como muestra un video de ICE, sale Joaquín Méndez, con una camiseta blanca, pantalones de mezclilla y tenis sin amarrar.

 

"Había una expresión hosca en su rostro", relató a los medios uno de los agentes que participó en la detención.

 

Méndez Hernández es acusado de seis cargos relacionados con el tráfico sexual. Él y su esposa comparten el mismo destino en celdas separadas.

 

A 17 días de su detención, Joaquín Méndez no cuenta con un abogado por lo que aún se encuentra en un centro de detención especial en Atlanta. Su departamento está sellado con triplay. Nadie sabe por qué. Nadie quiere hablar de él. Nadie quiere tener relación con él porque a sus clientes frecuentes también se los llevó la Policía.

 

Juan y Antonio quieren hacerlo, pero por otra razón: "Es una historia que se tiene que contar porque es un veracruzano que como muchos de nosotros, un día salió con un sueño. Ahora pasará el resto de sus días en la cárcel".

JOAQUIN MENDEZ 1